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Origen y formación de la Biblioteca Capitular

 

Vista de la entrada de la Biblioteca Colombina La historia de este gran tesoro está ligada al mismo origen de la propia Catedral. Desde su fundación, la Catedral cuenta con los libros propios para el ordenamiento del cabildo y apenas dos siglos y medio después de la reconquista de Sevilla en 1552, su librería poseía 521 vol. según aparece documentado en uno de los inventarios que se conservan en el archivo catedralicio. Este riquísimo arsenal bibliográfico se irá formando e incorporándose al patrimonio a través de tres vías principales: los legados, las compras y la producción que llevaría a cabo el cabildo dentro del propio “scriptorium” (1574) de la Catedral o en talleres de escribanos fuera de ella.

Fondo del Archivo Catedral de Sevilla La Catedral de Sevilla tiene en su archivo una fuente de información inagotable en donde se refleja en forma de documentos toda su historia completándose ésta con el nombre de quienes hacen legados de sus obras y, a veces, el catálogo de las mismas.

En el momento en que se funden Colombina y Capitular (1552), comparten grandezas y miserias formando una unidad para bien y para mal; los mismos desvelos e idénticas incurias. Así desde finales del s. XVI a bien entrado el XVII la librería atraviesa una etapa crepuscular, saliendo de esta penosa situación gracias a la intervención de D. Juan de Loaysa quien, a partir de 1658, provocó la remodelación de la sala y, para ello, el traslado de los fondos. Redactó nuevos inventarios en los que se podía comprobar el número de obras (ascendían a 20.000 vol. colocados en 125 cajones o tablas y divididos por materias). Sólo 4.000 pertenecían a la herencia colombina.

El nombramiento de D. Diego Alejandro Gálvez en 1763 como bibliotecario marca un cambio sustancial en el funcionamiento de la biblioteca. Ayudado por D. Rafael Tabares, lo renuevan todo. Se copian manuscritos en mal estado, se restauran salas, adquieren nuevos estantes y se continúa la colección de los retratos de los prelados de la archidiócesis. Pero la preocupación de Gálvez fue la identificación y salvación de los Inventarios de Hernando Colón, los célebres Repertorios. A mediados de 1781, la unión de estos dos bibliotecarios, Gálvez-Tabares desemboca en el comienzo de la elaboración del índice de manuscritos acabado en 1783 y tras éste el de impresos, intentando finalizarlo en el menor tiempo posible para uso de los lectores.

Ya en el siglo XIX se suceden notables bibliotecarios. Del 27 de Enero de 1869 al 13 de febrero de 1875 la biblioteca estuvo incautada por el gobierno, sin embargo, hay que reconocer que en esta situación los encargados civiles de la misma subrayaron la necesidad de reelaborar los catálogos ya existentes, confeccionando dos apéndices.

En 1876 es elegido D. Cayetano Fernández, académico y preceptor de Alfonso XII. En dos años (1876-1878) remodeló la biblioteca, hizo el reglamento para su uso y publicó un informe “Anuario de la Biblioteca Colombina” en el que se describía la situación de la misma, sus fondos ascendían a 34.000 vol.en 119 estantes en dos salones. Precisaba que el trabajo a realizar era en primer lugar, la identificación y catalogación de las obras recibidas de Hernando Colón que estaban entremezcladas con las de la Capitular. Su dedicación a la biblioteca es absoluta. Comprometió a lo más representativo de la ciudad, va completando la galería de prelados y obtiene de Isabel II las estanterías de caoba y cedro de la Colombina.

Fondos de la Biblioteca Capitular Cuando se nombra bibliotecario a D. Servando Arbolí y Faraudo, se continúa la composición del índice colombino con notas bibliográficas publicándose los tres primeros tomos. En el momento de la publicación del tomo cuarto era director de la biblioteca D. José Roca y Ponsa. Los volúmenes quinto y sexto se publicaron bajo la dirección de D. José Moreno Maldonado y el séptimo y último apareció mucho tiempo después en 1948, siendo bibliotecario D. Francisco Álvarez Seisdedos.

La Biblioteca Capitular, como toda biblioteca, tiene como objetivo fundamental, dar al usuario la información que necesita, contenida y desarrollada a partir de la creación y el mantenimiento del catálogo. Sin él, esta institución dejaría de ser una colección ordenada de información al servicio de los lectores y se convertiría en un lugar de almacenamiento de la información, pero sin vistas a ser recuperada y utilizada. De esta manera, la Biblioteca Capitular y sus técnicos trabajan en la formación continua de un catálogo informatizado en donde se recoja toda la información contenida en este fondo documental.

 

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Institución Colombina
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41004 Sevilla