Las Siete Partidas
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El código alfonsino o compilación de leyes medievales, recibe el nombre de Siete Partidas por constar de dicho número de partes. El rey Alfonso X el Sabio proyectó esta obra para fijar la legislación y desterrar el desorden y confusión que reinaba en los tribunales. En Sevilla funcionaron en el S. XV tres imprentas desde 1477. La primera estuvo regida por españoles. Las dos últimas por germanos. Desde 1486 hasta 1490 hay un vacio en la producción libraria sevillana. En el mismo año aparecieron dos ediciones de esta obra que vieron la luz con muy poco tiempo de diferencia: la de Meinardo Ungut y Estanislao Polono (edición príncipe) fechada el 25 de octubre de 1491, y la de los “cuatro compañeros alemanes”, de 24 de diciembre. Esta primera edición se imprimió con las adiciones del doctor Alfonso Díaz de Montalvo y se realizó a expensas de los famosos libreros Juan de Porras y Guido de Lavezari. La impresión se llevó a cabo por Meinardo Ungut y Estanislao Polono. Su marca tipográfica consiste en un árbol de cuyo tronco nacen dos brotes (indicación de los dos impresores) y de cada uno de ellos pende un escudete con las iniciales M y P, la cual figura en la mayoria de los libros. Tanto Ungut como Polono habían acudido a Sevilla llamados por los Reyes Católicos y en esta ciudad se habian instalados en 1490. La intervención de los monarcas en la publicación de las Partidas es evidente si tenemos en cuenta que el autor de las glosas estuvo a su servicio. Estos dos impresores venían de Nápoles donde habían trabajado en el taller de Matías Moravus. Empezaron a imprimir en 1491 y su producción en Sevilla durante el siglo fue de setenta ediciones, más quince firmadas por Polonus después de la muerte de Ungut en 1499. La teología, las leyes, las bellas letras, la historia, fueron las materias preferidas por estos impresores. Precede a cada Partida la “tabla” o índice de los capítulos que contiene. Está impresa en dos columnas con letra gótica a dos tamaños. Para la impresión se han utilizado tinta roja y negra. Llevan titulillos impresos en las cabeceras de cada página y el escudo tipográfico sigue al colofón. Por la nitidez de los caracteres góticos, la cuidada composición, la regularidad de la impresión, a las que se añade la perfección de las iniciales grabadas, puede figurar entre las mejores obras impresas en España en el siglo XV. |
Institución Colombina
C/ Alemanes s/n
41004 Sevilla