Se trata de la documentación que
presentaba toda persona que deseaba acceder al disfrute de una canonjía,
debiendo demostrar no tener antecedentes ni árabes ni judíos, ni de otra
mala seta, de ahí el nombre de Limpieza de Sangre.
En palabras de Ramón Gonzálvez, "el estatuto de limpieza de sangre
era un instrumento jurídico, aprobado a veces por la Santa Sede y por los
reyes, por el que durante los siglos XV al XIX se excluía de muchas
corporaciones y territorios en España a los descendientes de los judíos,
moros y penitenciados por la Inquisición, por creerlos infames y no firmes
en la fe.
En la Catedral de Sevilla existen un total de 915 expedientes de
Limpieza de Sangre custodiados en 62 legajos desde el año 1564 hasta el
año 1851, Están organizados alfabéticamente por el nombre propio de cada
uno de los Prebendados. Ésta es una ordenación antigua, y por ello, el
investigador que desee consultar la serie debe primero acudir al
Inventario del Archivo, Tomo 1º Sección I: Secretaría, Serie: Pruebas de
Sangre, donde se recoge un listado alfabético por el apellido de cada uno
de los Prebendados, indicándose también una letra y un número.
El canónigo archivero Pedro Rubio Merino publicó en la Revista
Anabad un estudio titulado Los Expedientes de limpieza de Sangre del
Cabildo Catedral de Sevilla, y posteriormente en 1996 se publicó el
trabajo de un investigador de este archivo Adolfo Salazar Mir quien centró
su estudio sobre estos expedientes, aportando en su publicación los datos
genealógicos y lugares de origen ofrecidos en cada una de las pruebas de
sangre.
Fuentes por tanto de información genealógica de primer orden, los
expedientes recogen datos personales de cada aspirante y de sus
antepasados remontándose varias generaciones. Todos estos datos debían ser
comprobados por los miembros del cabildo designados para ello, que con
este fin se desplazaban a los lugares de origen de cada aspirante y
recogían los testimonios de testigos para comprobar la autenticidad de
esos datos.
Uno de estos viajes por ejemplo, fue el que realizó el canónigo y posterior bibliotecario Diego Alejandro de Gálvez a Galicia y Flandes en 1755, para comprobar las informaciones sobre pureza de sangre del aspirante Marcelo Doye. Con las notas que fue recabando por todo el camino escribió a su vuelta en Sevilla su conocido "Itinerario geográfico, histórico
de España, Francia, País Bajo y gran parte de Alemania".
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