Historia de la Institución Capitular |
| Para poder comprender un archivo es imprescindible conocer antes la institución que lo ha generado, sus funciones y composición a lo largo de la historia. El fondo de documentos que constituyen un archivo es el conjunto de documentación generada y recibida por una institución, o una persona, en el ejercicio de su actividad, debidamente organizado y conservado, con una doble función claramente expuesta por Pedro Rubio Merino, canónigo archivero de la Catedral de Sevilla, quien señala que: "todo archivo además de su primera finalidad de defensa de derechos, tiene que servir a los altos intereses de la cultura de un pueblo, en cuanto depositario que es de una parte, preciosa, del patrimonio histórico y documental del país, … un centro del más alto interés cultural en beneficio común e irrenunciable de la sociedad". En la actualidad se entiende por cabildo el colegio de sacerdotes, erigido por la Sede Apostólica, al que corresponde mantener el culto y celebrar las funciones litúrgicas en dicha Iglesia. Le compete además cumplir aquellos oficios que el derecho o el obispo le encomiende siendo una corporación colegial con personalidad jurídica pública de la Iglesia y con personalidad jurídica civil de acuerdo con la legislación vigente. La restauración del culto cristiano en la sede hispalense se produce en 1248, año en que el rey santo toma la ciudad de Sevilla. Por Bula de Inocencio IV de 24 de junio de 1251 se nombra a don Felipe, hijo de Fernando III, electo de Sevilla y se conceden indulgencias a todos aquellos que estuviesen presentes en la dedicación de la Catedral, celebrada el 11 de marzo de 1252, dotándose económicamente al cabildo por primera vez por parte de Fernando III el 20 de Marzo de 1252, según consta por el privilegio rodado conservado en el Archivo Capitular. Desde sus orígenes el cabildo establecido en la Catedral de Sevilla fue tutelado directamente por Fernando III y sus sucesores en la monarquía castellana. Fernando III y su hijo Alfonso X están en el origen de los grandes privilegios y rentas que fundamentan la preeminencia y destacado papel de la sede hispalense y su cabildo metropolitano en los siglos posteriores. También fueron numerosas las donaciones de particulares, tanto clérigos como laicos en beneficio de la catedral hispalense, en su mayoría mandas piadosas -capellanías, memorias, aniversarios- que el donante otorgaba para remedio de su alma y de sus familiares, y las compras y trueques con particulares tanto por parte de don Remondo, arzobispo de Sevilla, como del clero de la catedral. Si interesante es el origen del cabildo en la Baja Edad Media, no menos interesante es conocer su devenir histórico a lo largo de más de siete siglos de continuidad, sus momentos de esplendor, de decaimiento, sus miembros más señeros, el mayor o menor vínculo e influencia con la sociedad sevillana de cada momento, su esplendor artístico, y un largo etcétera que entronca directamente con la Historia de la Iglesia y de España. |
Institución Colombina
C/ Alemanes s/n
41004 Sevilla