Volver

Medios de Información

 

Se clasifican en este Sección todos los diferentes medios de información, -índices, inventarios y catálogos- elaborados por los Canónigos Archiveros u Oficiales del Archivo Capitular a lo largo de su historia. Se trata de instrumentos primordiales para todos los investigadores que acceden al archivo.

Los primeros inventarios de documentos con los que contamos, son los llamados "cinco libretes de color leonado" por el color de la piel de la encuadernación, y han sido datados en torno a 1453. En ellos se recogen regestos de cada uno de los documentos existentes hasta esa fecha en el archivo previamente clasificados por materias.

Es importante destacar cómo estos primeros inventarios se elaboran a mediados del siglo XV, en unos momentos determinantes para el cabildo puesto que se ha iniciado la "obra nueva" de la Catedral, y ello supone un incremento de la documentación como respuesta a las nuevas necesidades administrativas y de control que conllevó la obra.

En 1532, siguiendo las ordenanzas del Cardenal Manrique para el funcionamiento del archivo, se determina la elaboración de otros nuevos inventarios, los segundos conservados que estarán en uso hasta fines del siglo XVII, siendo los encargados de su redacción Rodrigo de Solís, Diego López y Maestro Moya, que culminarán su trabajo en 1539.

No será hasta fines de siglo XVII cuando nuevamente se redacten inventarios de fondos, cronológicamente los terceros conservados, en concreto del archivo de Canónigos in sacris, por el canónigo Juan de Loaisa, figura señera que desempeña ya la doble función de archivero y bibliotecario.

Su labor la continuará Francisco de Losada y Ledesma, a cuyo cargo estarán un grupo de archiveros que durante una década regestarán todos los documentos del archivo en 22 gigantescos volúmenes. Mediante este trabajo podemos localizar documentos, bien regestados o bien copiados íntegramente, constatándose las faltas posteriores.

Como complemento también se elaboraron a finales del siglo XVIII por encargo del cabildo los Índices de Actas Capitulares, desde 1478 hasta 1750, de necesaria consulta aún hoy día por parte de los investigadores que deseen localizar datos concretos en los libros de Actas Capitulares. Según se indica en la introducción de los estos Índices “son el alma que vivifica los Archivos, cuyos papeles estarían siempre sepultados entre el polvo y la polilla de no existir estos índices, que dando noticia de lo que contienen y del sitio en que están colocados los pone en movimiento”.

Entre los años 1792 y 1802, los archiveros Antonio San Martín y José Ramón de León, bajo la dirección del licenciado Miguel Pérez Tafalla, canónigo y del doctor José María de Prado, racionero, redactaron el “Índice del Archivo de esta Santa Iglesia“ terminado el año 1793, y completado con cinco volúmenes del “Inventario del Archivo”. Este índice e inventarios fueron utilizados por todos los investigadores que accedían al archivo como medio para acceder a la documentación hasta la publicación del primer tomo del Inventario por Pedro Rubio Merino en 1987.

Durante el siglo XIX la política archivística del cabildo cambia a raíz de la desamortización de los bienes de la Iglesia. A partir de ese momento la mayoría de los fondos, títulos de propiedad de los bienes del cabildo, pierden su interés inmediato. A ello hay que sumar la carencia de medios económicos para mantener al equipo de archiveros con los que había contado la institución desde el siglo XVI. Como consecuencia se produjeron dos hechos negativos, tal y como señala Pedro Rubio Merino en “Noticias del Archivo Catedral de Sevilla. Anticipo de Guía del Investigador” .

- Por un lado se sacaron del Archivo todos los títulos de propiedad de las fincas, casas y demás propiedades expropiadas a la Catedral, haciéndose un severo expurgo de los documentos resultantes.
- Esto provocó la casi total desorganización de los fondos supervivientes.

Está fue la situación en la que se encontraba el Archivo en 1972 cuando llegó a trabajar a él como Canónigo Archivero Pedro Rubio Merino, quien al contar con una amplia formación como Técnico de Archivo, pronto emprendió la tarea de ordenar clasificar e inventariar los fondos que hasta entonces se encontraban en tan lamentable abandono. Fruto de ello fue la publicación en 1987 del 1º tomo del Inventario del Archivo, en el que se establece el Cuadro de Clasificación, base fundamental para toda organización de documentos.

Posteriormente en 1998 se publicó el 2º tomo, con la colaboración de Isabel González Ferrín, en el que se recoge el inventario de más de 7.000 libros del Archivo. Como complemento a ello se ha ido elaborando el Catálogo de Documentación Medieval, trabajo iniciado por la archivera Mª Luisa Morillo Castrillón y continuado por la actual archivera, contando con más de cuatro mil fichas de catálogo.

En el futuro se desea retomar la ingente tarea de inventariar los más de cinco mil legajos con documentación suelta que complementan el Archivo.
 

Volver


Institución Colombina
C/ Alemanes s/n
41004 Sevilla